Mork.

...

Creo que nunca alcanzaré a decir todo lo que tengo que decirle.
Tal vez jamás acabaré de saldar todas las cuentas que me quedaron pendientes con su boca.
Probablemente nunca terminaré de escribir todos los poemas que me faltaron por escribirle…
Porque aunque siga siendo la misma, ya no es ella… Ya no es mía.
Y aunque por un momento lo fuera, no lo sería. No del todo, no absolutamente, como lo fue antes, como no lo fue jamás.
…Y al menos delante de su celular se desahoga. Es lo único que le queda y lo único que le ayuda vivir (en su secreto).